La Asociación Argentina de FilosofÃa del Derecho fue creada durante el recordado Congreso Internacional de FilosofÃa del Derecho celebrado en La Plata en octubre de 1982, como un espacio para facilitar e incrementar la comunicación entre estudiosos de la filosofÃa del derecho y disciplinas afines, contacto que por entonces se veÃa trabado por divergencias de orientación y conflictos ideológicos.
Fueron sus promotores los doctores Juan Carlos Smith, Ariel Alvarez Gardiol, Eugenio Bulygin, y Pablo López Ruf y desde el primer momento fue concebida como "... una asociación civil, de carácter cientÃfico, independiente de toda escuela, doctrina o ideologÃa polÃtica, social, filosófica o religiosa" (art. 1° de los estatutos).
El doctor Juan Carlos Smith, fallecido en 2001, presidió la Asociación desde su fundación hasta 1998. Lo sucedieron Ricardo A. Guibourg (1998-2006), Rodolfo L. Vigo (2006-2010) y Jorge Douglas Price, elegido para el perÃodo 2010-2014.
La Asociación integra la Sociedad Internacional de FilosofÃa del Derecho y FilosofÃa Social (IVR) de la que Eugenio Bulygin fue presidente entre 1999 y 2003.
Desde su fundación, AAFD ha convocado veinticinco jornadas de filosofÃa del derecho en distintos lugares del paÃs, a fin de facilitar el contacto entre los estudiosos distribuidos por el territorio nacional. También publicaba un boletÃn, que incluÃa información sobre las reuniones y artÃculos breves de sus socios. Este medio de comunicación fue reemplazado, a partir de 2001, por un anuario, Ideas y Derecho, que se distribuye a los asociados. En todas sus actividades, la Asociación mantiene los principios que la rigieron desde su fundación, incluso en los tiempos más difÃciles: el pluralismo, el respeto por las ideas y el libre debate.
Periódicamente se ofrece el Premio al Joven Investigador, que es discernido por un jurado de primer nivel en el que se hallan representadas las diferentes orientaciones de la filosofÃa del derecho.
Hoy la Asociación sigue convocando a todos los cultores de la filosofÃa del derecho y de las disciplinas afines para que el contacto mantenido y acrecentado en condiciones tan duras siga rindiendo su fruto, que no es otro que facilitar el diálogo en la diversidad, la convivencia en el desacuerdo y la construcción intersubjetiva del pensamiento mediante el aporte de cada uno, propuesto en libertad y confianza.

